Los compradores se adaptan a las nuevas tasas de financiación mientras los constructores ajustan sus proyectos.
En materia de arrendamientos, las principales ciudades del país han reportado incrementos moderados de acuerdo con la inflación. Esto ha permitido que los propietarios mejoren su rentabilidad sin golpear desproporcionadamente el bolsillo de los inquilinos, logrando un equilibrio en el mercado.
Sin embargo, el reto de los altos costos de los materiales de construcción, especialmente el acero y el cemento, sigue presionando los márgenes de utilidad de los desarrolladores. Esto ha llevado a buscar alternativas más eficientes y metodologías de construcción industrializada para mantener la competitividad en precios.
En definitiva, la profesionalización del sector y las políticas de apoyo estatales serán determinantes para superar los desafíos estructurales y continuar construyendo país a través del desarrollo urbano ordenado y sostenible.

